lunes, 10 de febrero de 2014

Otro poquito más de lo que viene en GoT

 Un vídeo de casi quince minutos con lo que nos trae la cuarta temporada de Game of Thrones fue emitido anoche. Me da a mí que, junto a la primera, ésta va a ser la mejor. Tiene mucha miga, van a pasar muchas cosas, va a morir gente que nadie se espera... ¡Y vamos a tener el MOMENTAZO! Espero que lo hagan bien, rezo por que lo respete, porque debe ser perfecto.

En cuanto al vídeo, yo contaba con que Meñique no saliera (y Aidan ni te cuento, porque apenas se prodiga en estas cosas), pero aparece dos microsegundos ¡Y vaya microsegundos! No puedo esperar, arg.



Ya te digo si las hay jugosas...

Snow maiden kisses!!!!
Oberyn y Ellaria en todo lo suyo

¡La Víbora Roja!
Qué bien se lo pasan en los rodajes

domingo, 2 de febrero de 2014

A Da Vinci se lo llevaban los demonios

Últimamente estoy dejando atrás mis antiguas indignaciones, aquellos cabreos que agarraba cuando empecé a ver The Tudors y la abandoné durante meses porque no soportaba que me endosaran a una Catalina morena y demasiado mayor frente a un Enrique que parecía no envejecer ni engordar. Al final terminé viéndola y dedicándole hasta cuatro post por estos lares blogueros. La serie me gustó, era un gustazo visual (no sólo por el maromeo) e históricamente era bastante fiel, aunque encontré muchas licencias.

Entre esta serie y la que aquí voy a comentar hoy han caído en mis manos otras que posiblemente años ha no hubiera seguido por ser una ida de olla importante. Pero me doy cuenta de que o estoy perdiendo facultades o ya veo lo que me echen siempre que haya de por medio una casaca, un corpiño o un traje de época en general. Insisto en que hay barreras que no pienso atravesar, léase Águila Roja, pero me doy cuenta de que en todos lados cuecen habas con rapaces bermejas y en las series americanas y hasta en la sacrosanta BBC a calderadas. Cosas como Drácula, reinterpretación del clásico de Bram Stoker para mayor gloria de Jonathan Rhys-Meyers (que parece encarnar al mismo personaje que en The Tudors) o Sleepy Hollow, una serie de corte bastante amable que nos trae a la famosa leyenda al mundo actual por obra y gracia de los encantamientos, me han enganchado tontamente.Y ahora empiezan The Musketeers y Black Sails, así que estoy a punto de la seriedosis a este paso. Visto el primero de cada, la de los mosqueteros, producción bbcesca, es una modernidad que seguiré viendo, y la otra, pues es de Starz y sale Toby Stephens frunciendo el ceño y con barba pelirroja, no hay más que añadir.  


Jonathan Rhys-Meyers/Alexander Greyson/Drácula haciendo de las suyas
Ichabod Crane en el siglo XXI
Mosqueteros al ataque
Toby como el capitán Flint
Como todo el mundo sabe, soy una persona con mucho tiempo libre, para envidia de la mayoría de mis congéneres, y lo aprovecho en tontunadas como leer novelas y ver series a porrillo. Igual que pasa con la literatura, lo mismo me veo una producción de las de calidad que me meto entre pecho y espalda algo que sea puro entretenimiento. Porque no va a ser todo The Wire, Black Mirror o Breaking Bad. Sí, lapídenme porque aún no he terminado con Rome y por no comentar sustanciosamente por aquí Vikings. Pero quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra, y vistos los comentarios a propósito de los culebrones sudamericanos, aquí hay mucho pecador. Por mi parte, siempre que haya lugar y se pueda, ésta que escribe seguirá viendo esas series que son menos trascendentes pero que enganchan por alguna razón.

Ya confesé mi último pecado gordo: Reign. Deseando estaba su regreso, sobre todo porque hay otras abducidas como yo y eso de comentar en grupo me encanta. Ahora toca hablar aquí de la serie que nunca pensé que iba a ver: Da Vinci's Demons.

Para empezar, la intro me parece una gozada. Qué mejor que hacer uso de los bocetos del genio italiano y mezclarlo con imágenes reales y una música bastante hipnótica. El resultado es una maravilla para mi gusto. 

 


Superada la admiración del diseño de los créditos, entramos en el disparate. Los guionistas y encargados del vestuario y maquillaje/peluquería se llevan la palma. Los primeros porque han pensado que quién mejor que Da Vinci, que era un adelantado a su época, para poner en imágenes la trama conspiranoica mezclada con elementos históricos. Así nos lo vemos metido en los líos de una secta antiquísima cuyos secretos son codiciados por el Vaticano, para variar. Esto sí que es el Código Da Vinci y no el bodriete de Brown. Se salva gracias a eso, porque si nos ponemos a mirar la fidelidad histórica pueden salirnos ronchas, pústulas y hasta principios de lepra.

Ya en el primer capítulo se nos muestra por dónde va a ir el asunto. Sale un fulano fumando y le ofrece a Da Vinci, que dice que acepta dependiendo de qué sea. El otro le responde que es una mezcla de tabaco con no sé que. TABACO. Anno Domini c.1472. América por descubrir y el tabaco también. Y lo dice en inglés, ojo, tobacco. Vale, aceptamos barco como animal acuático y tobacco esa palabra árabe que aludía a cierta mezcla de hierbas y no al tabaco americano. Seamos buenos porque no incurren en error, pero no me digan no confunde un poco la cosa. Diga usted "opio" y nos ahorramos sobresaltos. 

Leonardo dándole a la cachimba, como mis alumnos

El episodio sigue y me encuentro con lo que parece el programa Da Vinci en la práctica, uno en el que recrean los ingenios del maestro. Aquí se nos presenta uno de sus chismes voladores. Y funciona y todo. Pero no será el único: armas, trajes de buceo y un sinfín de cosas pulularán por esta temporada.

El sufrido ayudante probando el aparato volador

Trago saliva. Próxima parada: taller de Andrea del Verrocchio. Fragmento del retrato colosal de Constantino, pero más parecido al rostro del David de Miguel Ángel que al original que representa. 


Al fondo pueden apreciar la escultura
Sigo viendo el disparate. Unos guardias civiles salen a escena. ¿Guardias civiles? Bueno, van vestidos de cuero negro y no de verde, pero lucen unos tricornios fantásticos forrados en piel. Para mí que eso del tricornio es algo más del siglo XVIII. Y no me suena haber visto esos atuendos en ningún cuadro de la época, y eso que Piero della Francesca era muy dado a colocar gorros bastante extraños en sus obras.

Susórdenes, que llega la Benemérita
Avanzamos con el capítulo. Nueva noticia: Leonardo era ambidiestro. Posiblemente, no digo que no, pero un niño que no recibió una educación reglada escribía con la mano que le era natural, y se sabe que Leonardo era zurdo. Podrían haber tenido la decencia de ponerlo escribiendo, tomando apuntes, dibujando, etc., con la izquierda. No, sólo nos dicen que es ambidiestro a propósito de una pelea en una taberna, porque también es un espadachín que ya quisieran los mosqueteros.

Pa chulo ya estoy yo, que para eso soy Leonardo

En algún momento nombran las patatas, ya aquí ya no hay perdón como con lo del tabaco. Y todo esto en el primer capítulo, aunque el final del segundo no tiene desperdicio: Da Vinci va a descubrir algo bastante antes que cierto navegante genovés.

Directamente a Sudamérica, sin pasar por el Caribe

El vestuario femenino es bastante extraño para el Quattrocento. En cuanto al masculino, en general se basa en los retratos medíceos, pero ojito a los complementos que nos llevan algunos, sobre todo el malvado Riario sobrino/hijo del papa Sixto IV.

Sin comentarios

Otro tema son las edades. A saber: a Lorenzo nos lo muestran demasiado maduro frente a un Leonardo y un Giuliano (el hermanísimo) que sólo son unos cuatro años menores que él. Por ahí pulula también Botticelli, siete años mayor que Leonardo, y aquí parece un criajo, además de presentarlo celosón del genio y claramente gay. Para mí que tuvo algo que ver con el pollo que le montan a Leo, al que acusan de sodomía.
Ese Alessandro envidiosete

Para rematar la faena, por la corte medícea se presenta Isabel I de Castilla con Torquemada. Por supuesto es morena, santurrona y hasta la califican de frígida. Ay, Señor...

Isabel, a la izquierda, viendo una representación de El Decamerón
¡Una cosa histórica al fin cerca del último capítulo! La conjura de los Pazzi, pero no se pueden estar quietos y tampoco es que la cosa sea muy fiel. El caso es dejar claro que esto va de "aquí cuento la Historia como me da la gana".

Como colofón, decir que esta serie tiene mucho de Sherlock, la de la BBC. Primero porque Da Vinci es un adicto al fumeteo como el detective consultor lo es a la heroína. Segundo, por los gráficos tan maravillosos que salen cuando Da Vinci tiene una idea y que se asemejan mucho a los de la otra producción (letreritos, dibujos en movimiento). Aquí dejo un ejemplo de lo que nos presentan cuando estudia el vuelo de los pájaros.

Y, en tercer lugar, la actriz que interpreta a Clarice Orsini, la esposa de Lorenzo, es la misma actriz que hace de Irene Adler.


Cerrando el post dejo lo que yo llamo "momentos", es decir, escenas que me recuerdan a otras cosas:

Momento Black Mirror: National Anthem

Momento Batman-Black Mirror

Momento Lost-Iniciativa Dharma

Momento Game of Thrones

Momento "mira qué paisaje de la Gioconda más guapo me ha quedado"

Momento Corea del Norte-Drácula (sí, ese señor es Vlad Tepes)
Y con esto acabo. Creo.

EDITO: A todo esto, ni rastro de Simonetta Vespucci...

domingo, 26 de enero de 2014

Novedades sassenacheras y greyanas

Fiel a mis lectores, traigo últimas cosillas sobre el Grey (es una cruz que debo soportar) y Outlander.

De Grey traigo el primer cartel que ha salido, aunque queda más de un año para su estreno. El enigmático dueño de Grey Enterprises Inc. nos da la espalda antes de deslumbrarnos con su ceño fruncido. La diosa que llevo dentro se está limando los dientes para morderle el cogote mientras que mi subconsciente se ha tirado por la cristalera hacia el vacío.


En cuanto al sassenacheo, con unas pocas horas de diferencia nos han dado dos raciones como para dejarnos sin enaguas varias reencarnaciones: una nueva lección de gaélico y un tráiler de la serie con aparición de Jamie Fraser hablando y descamisado. No digo más.

Ojo también a los hermanos Dougal y Collum
Unas capturitas...




Aquí les dejo el enlace al tráiler. El acento de Jamie es para caerse de espaldas.

miércoles, 15 de enero de 2014

Lo que nunca acaba

Como la limpieza de una casa... Lo que nunca acaba
Hace dos noches estaba por Twitter comentando con Lo mi último descubrimiento, Reign, y salió el tema de los culebrones a propósito del actor que interpreta a Tomás de Portugal. Ella lo conocía de uno y ya nos liamos y terminamos hablando de Cristal, de lo cutres que eran estas producciones y cómo su éxito era mayor cuanto mayor era también la casposidad. Empezaron a venirme a la cabeza series de este tipo y me di cuenta de que, si bien no he visto demasiadas, sí que las suficientes para escribir un post. Abandoné el mundo culebronero hace años, por malo, repetitivo, falta de tiempo y supongo que por buen criterio y gusto, pero reconozco que pueden enganchar sean como sean, aunque las series venezolanas de cierta época tienen un mérito enorme al no contar con tiorros tales como los de Pasión de Gavilanes, que llevaban locas a las adolescentes y no tan adolescentes. Además, habría que establecer una diferencia entre las producciones mexicanas y brasileiras de época, bastante dignas, y las venezolanas que intentaban recrear el serial norteamericano tipo "amor y lujo". Ya lo decía el sabio Profesor Cojonciano en El Jueves: los líos de quítame allá estos pozos petrolíferos o aquellos viñedos no eran nada comparado con (y cito de memoria) esas amigas pécoras, esos curas calentorros y esos galanes machistas. En fin, vamos allá. Aviso que esto se va a llenar de imágenes que pueden herir su sensibilidad después de haber contemplado a los actores de The Tudors o The White Queen. Y no digamos ya Sam Heughan.

Los ricos también lloran
Mariana y Luis Alberto
Beto, el niño perdido y hallado, luciendo pelos
Mi primera noción de culebrón venido de México fue la mítica Los ricos también lloran, con esa Mariana, ese Luis Alberto y ese cartón piedra maravilloso. Recuerdo a una vieja que le hacía la vida imposible a la heroína y luego se vuelve buena, y también a Beto, el hijo perdido de Mariana, que terminará enamorándose de la hija adoptiva de sus padres, una petarda llamada María Isabel. Y qué looks, por Delia Fiallo, qué looks. Pero las intros se llevaban la palma y ahí tenemos a Verónica Castro, madre del inefable Christian Castro, interpretando el tema principal de la serie. Esos elencos protagónicos llenos de actores, actrices, actuaciones especiales y estrellas invitadas. No tenían final.



El bombazo que supuso este culebrón fue enorme. A nivel internacional, Verónica Castro se convirtió en un ídolo de masas en lugares tan alejados como Rusia. Lo malo es que en España lo ponían por las mañanas y sólo pude verlo en verano y creo que la cosa llegó hasta las vacaciones navideñas. Qué manera de levantarse a las 9 para ver este disparate.

Lo imperdonable
Nuestra Amparo Rivelles como Alejandra/Andrea
Así debería llamarse este post, porque es para no perdonarme, por Dios. Esta telenovela es de 1975, pero la emitieron en España en los ochenta (no sé si sería una reemisión). Recordaba de este culebrón los títulos de crédito con el tren, fundamental en la trama. Por un accidente en uno de ellos, Alejandra pierde la memoria y es dada por muerta por su familia, que cree que se escapaba con su amante. Ya tenemos el lío montado. Leo en Wikipedia que el argumento era de Caridad Bravo Adams, la misma de Corazón Salvaje.



Cuna de lobos
Ese parche falso y maloso
Este culebrón mexicano no fue de los que siguiera, pero de algo de la trama me enteraba mientras fregaba los platos por las manañas en vacaciones. Recuerdo que la tía del parche era lo peor, una especie de Angela Channing que iba de buena pero era más mala que el baladre. Mucha mentira, engaño y secreto. La intro tampoco tenía desperdicio.

 

Caballo Viejo
Ciencia ficción de la buena
Si la memoria no me falla, a pesar de ser posterior a Cristal, creo que esta telenovela colombiana se emitió antes en televisión. La historia era increíble: una jovencita guapa y estupenda se enamora de su tío, que es viejo y, además, rancio como puede apreciarse en la foto. Si el señor fuera un Paul Newman de la vida, ya podía tener cien años que hasta lo entiendo, pero no es el caso.     

 

Dona Beija
La primera gran excepción entre tanto despropósito, una historia en donde la protagonista no es una santa virginal, sino todo lo contrario. Sufre abusos, es abandonada por su prometido, Antonio Sampaio, y decide vengarse de todos los hombres haciendo uso de su irresistible belleza. Las pasiones se desatarán y el drama estará servido en bandeja de plata. En esta serie no se cortaban a la hora de poner escenas subidas de tono, por lo que quizás su hora de emisión, la sobremesa, no era la más adecuada. Maite Proença era la protagonista de esta historia basada en un personaje real. No he visto mujer con un pecho tan bien puesto como el suyo. Aún recuerdo la escena en la que se pasea por el pueblo a lo Lady Godiva.




Con Antonio, el amor de su vida
Con Joao, con el que se casará. Éste es el que me gustaba a mí

 Cristal
Se me han cuarteado las retinas al ver esto
Corría el verano de 1989 y yo aprendía a escribir a máquina en una academia. Acostumbrada como estaba a llegar y ver los créditos de Dona Beija los días que me tocaba clase, cuál no sería mi sorpresa cuando, acabado tal novelón brasileño, me veo a un fulano cantando una canción cuyo estribillo era Mi vida eres tú. Era el principio del fin.

Y es que Cristal merecería un post aparte. Es tanto lo que podría decir la LA TELENOVELA, así, con mayúsculas. La veía todo quisque: amas de casa, abuelas, niños, niñas, señores hechos y derechos. El furor que causó este culebrón no tiene precedentes. Recuerdo empezar a oír sobre ella en las clases de Hogar (sí, teníamos optativas llamadas así en BUP) y a mí me parecía un disparate. Hasta que mi madre se enganchó y para qué quieres más. Mis hermanas y yo la veíamos con un sentido crítico, partiéndonos con las pintas y diálogos, pero no nos perdíamos ni un capítulo. De Cristal ha quedado mucho poso en nuestro lenguaje diario. Así, expresiones como "de lo last" (ésta era de Piero), "¡Muy bonito!" (dicho con ironía, igual que Alejandro Ascanio lo dice cuando el padre Ángel le cuenta su affaire de juventud con Victoria, la mujer de aquél), "El ofisio de bombero es mu sacrificao, pero tiene muchas satisfasiones", "¿Podrás aguantar dos ofertas de casorio en un mismo día?" (esto es del comisario Armando Rosales, apodado "el pecho estrecho" en mi casa, cuando le pide matrimonio a Vivian), "Esto no puede suuuuseeeedeeeer" (con voz temblorosa lo dice Cristina cuando está a punto de caer bajo los encantos de Luis Alfredo) y la mejor: "¿Se besaron?" (la madre de Adán, el fotógrafo, interrogando al hijo cuando vuelve de una cita con Cristina, la protagonista).

La serie era un sinfín de casposidad, peinados grotescos, maquillaje infame y vestuario para salir corriendo y no parar, pero la gente moría por ella. El nombre de Cristina se hizo más popular y hasta alguna Cristal apareció en el registro civil. Personajes como Luis Alfredo, Inocencia, Zoraida (y su "espectacular" transformación de patito feo a patito feo con moldeadora y raya en el ojo), doña Chona, la gran Marion y Gonzalo, su amante (un tío horrible), la mamá de Luis Alfredo, la madre del padre Ángel, la Beba Ascanio, Darío... Y Piero, el diseñador mariquita de Casa Victoria, la nota queer y tópica del mundo del "modelahe". Lo peor, si es que es posible que haya algo peor, de esta serie era que sus protagonistas eran lo más perullo que pisaba la Tierra. Jeanette Rodríguez era una carapán y Carlos Mata el galán más chuchurrío que he visto en mi vida. Pues todo el mundo loco con ellos. No voy a torturarlos con fotos de los actores porque no quiero perder más lectores ya. 

Los títulos de crédito eran impagables y yo aún recuerdo las letras de las canciones y la coreografía de Volvamos a vivir, ambas interpretadas por el ínclito Rudy la Scala. 


No puedo ni con mi vida ni con esa bufanda blanca

Topacio

Topacio y Jorge Luis



 Carlos Mata dándolo todo

La incombustible Delia Fiallo, responsable de Cristal, contraatacaba de nuevo con este culebrón de tomo y lomo. La protagonista, hija del rico hacendado Sandoval, es dada por muerta al nacer y en su lugar colocan en el lecho de la madre al hijo de un jornalero que ha quedado huérfano. Pero la niña no estaba muerta, y sino que sufre algo en el momento del parto y se queda ciega. Criada en plan salvaje, se ocupa de ella Fermín, un médico que tiene la cara desfigurada por las quemaduras sufridas al salvar a la niña de un incendio y que está enamorado de ella. El falso hijo de Sandoval, Jorge Luis, conocerá a la cieguita y ya tenemos la historia. Un follón que nos tuvo enganchados a las pantallas de Telecinco por mucho tiempo a pesar de ese horror de maquillaje en la cara del quemado (la cicatriz mutaba de unos capítulos a otros), esos pelos largos de Topacio y esa oda al despropósito estético en general. De esta serie también tenemos frases mis hermanas y yo: "Claro, como te casaste con el prinsipal de los Sandovales" (con tonito de envidia) y "Ese matrimonio vaaa".

Corazón salvaje
Juan del Diablo y compañía
Una telenovela mítica y con razón. Estas producciones mexicanas son otra cosa desde el punto de vista estético y hasta argumental. Hasta la intro tenía una canción cantada por el mismísimo Plácido Domingo. 





La historia de Caridad Bravo Adams ha sido versionada varias veces, pero ninguna con tanto éxito como la protagonizada por el malogrado Eduardo Palomo, que desató pasiones entre las féminas con su Juan del Diablo duro, machote y castigador, un señor capaz de soltar perlas como "Una cosa es una mujer con carácter y otra una sorra". Confieso que no la seguí con fidelidad, pero algo veía y tenía su aquél. Yo era muy fan de don Noel que en su juventud interpretó a Juan. Qué voz tenía ese señor. Recientemente hicieron una nueva versión que puso a las fans de Palomo en pie de guerra y con razón. Sólo hay que ver al armario empotrado que escogieron para hacer de Juan. Lo bueno de Eduardo Palomo era que sin ser un tiazo, conquistaba por su manera de hablar y, sobre todo, de mirar. Era un canalla.

Ni Fabio supera esto


La loba herida

El trío protagonista
Menos mal que la foto no sigue hacia abajo


 El Puma y Julio frente a frente

Con esta horterada me despedí del mundo culebronero, que lo mejor que tenía era la canción de la intro. No recuerdo haberla finalizado siquiera. Eran tiempos en los que cosas como ésta y Topacio se emitían en la banda de la noche, justo después del Telecupón si no me falla la memoria. En esta telenovela el prota, Macuto, tenía cierta gracia, era un indio cuadradote y con melenón. Las mozas eran otro cantar: una, Mariela Alcalá, la actriz que dio vida a Inocencia en Cristal, tenía tres culos; la otra, Astrid Carolina Herrera, la típica Miss Mundo venezolana con cara de Michael Jackson, se hacía pasar por hombre para vengarse de no sé quién y se enamoraba de Macuto.

Lo de ser peluda como un hombre lo llevaba de serie
El tema del travestismo dio lugar a más de un equívoco. Macuto, viendo las extrañas tendencias que su amigo de gafas tenía hacia él, acuñó una de las frases que pasó a formar parte de nuestro bagaje de citas célebres culebroneras: "Mira... Yo sé que hay gente a la que le gusta el frito". No me digan que no es maravillosa.


Otras telenovelas: las que no seguí
Las series que vinieron inmediatamente después del exitazo cristalero no me interesaron, ya no tuve las santas ganas de ver otra vez el argumento de Cristal repetido hasta la saciedad: niña pobre que se enamora de niño rico y blablablá. Ahí estarían el intento de repetir el bombazo de Cristal con La Dama de Rosa, con Carlos y Jeanette otra vez, un bodrio de dimensiones catedralicias con una protagonista que cambia de identidad y es más insoportable si cabe; Rubí, protagonizada por la actriz que interpretaba a Inocencia; Kassandra, con el primer calorro de telenovela, Osvaldo Ríos, un perullazo que al menos estaba cuadrado... Tampoco vi más producciones brasileñas o mexicanas, a pesar de la pintaza que tenían, porque crecí y tuve que ponerme a estudiar en serio. Ahí estaban, por ejemplo, Luz María, con Angie Cepeda y el tiazo de Christian Meier, que depués haría de El Zorro en La Espada y la Rosa, o Mundo de Fieras, con Catherine Fulop y Jean Carlo Simancas, Abigail, de nuevo con la Fulop... Exitazos como Café con aroma de mujer, Betty la Fea o Pasión de Gavilanes ya quedaron atrás para mí. No había tiempo para eso, mi cupo de telenovelas se había colmado. Y me dejo las argentinas... ¿Alguna recuerda Cuatro hombres para Eva?
Mientras escribía este post, por Twitter estaban Lo, Lúthien y Esther haciéndome sugerencias sobre mil y un culebrones, además de confesando pecados que me han hecho ponerme a sus pies por ser unas maestras en esto. Les cedo el testigo gustosamente para que comenten todo aquello que vieron y disfrutaron.

Este post está dedicado a las compañeras tuiteras, a mi amiga Fefa, con quien comentaba cada mañana el capítulo de Torpacio (que era como la llamábamos nosotras) camino de la parada del autobús que nos llevaba al instituto, a mi madre y a mis hermanas y primas.

martes, 14 de enero de 2014

Los gifs más esperados

No tienen un tamaño muy grande y por eso no se ven bien al ampliarlos, pero Kahlan me ha pasado los gifs más esperados del evento del sábado pasado. Que los disfruten con salud.




Y una captura muy interesante hecha por Lo.

 

lunes, 13 de enero de 2014

Esperando los castillos en la nieve

Estamos de regresos, estrenos y otras locuras como han podido comprobar. Anoche, a eso de las tres de la mañana hora española, salía ya el esperado avance del la cuarta temporada de Juego de Tronos. Si para la tercera no aparecía mi Meñique pero sí se oía su voz, al menos esta vez lo puedo ver un poquillo soltando una frasaza. También hay ración de Jaime, Jorah y Oberyn. Y se intuye un segundo del MOMENTAZO que Kahlan me ha regalado a modo de captura. Espero que se materialice y pueda poner la escena aquí bajo la etiqueta adecuada.

Snow maiden kisses are coming

domingo, 12 de enero de 2014

Sassenacheano en directo

¡Aquí estoy, a estas horas, las 2:30 am! Pero no estoy sola, sino con miles de sassenachizadas y tuiteando como una loca con Kahlan, Lo, Naty y Elora. El evento de Outlander retransmitido en directo ha sido una pasada: Diana muy cachonda, Ron fantástico, Caitriona simpatiquísima y Sam, oh Sam, con kilt, su sonrisa, su manera de hablar y su timidez. Estamos maravilladas. Las capturas han colmado Twitter y lo mejor ha sido EL TRÁILER. Me voy a la cama, pero no sé si me dormiré. A ver quién es la guapa que mañana se levanta a las 8:30... ¡Felices y pelirrojos sueños, guapas!


Lecciones de gaélico

Ejem...