viernes, 14 de agosto de 2009

Quejarse de vicio III

No tengo perdón de Dios. Habiendo salido escaldada de Millennium, no se me ocurre otra cosa que ponerme con La mujer de verde mientras espero la cuarta parte de Crepúsculo. Cuando la cité algún post más abajo, no dije que es de un autor islandés. Vale, no es sueco, pero para el caso de los nombres imposibles es lo mismo que si fuera de la tierra del Ikea. Ahí va una perla, página 33:

Erlendur, junto al hoyo bañado en el sol del atardecer, miró hacia el norte, a Mostellsbaer, Kollafiördur y el monte Esja, las casa de Kjalarnes. Vio los coches por la carretera de Vesturland, bajo el monte Úlfarsfell, en dirección al centro de Reikiavik.


Eclipse


Ya he terminado Eclipse, así que a mahn no le queda más remedio que comprarme Amanecer para que termine con el lío humano-vampírico-licántropo cuanto antes. Posiblemente no sea la manera más adecuada de leer, así, como a tragalaperro, pero tampoco es una literatura que agote por lo densa. El cuerpo te va diciendo el ritmo que debes ir llevando. Ya les contaré en lo que queda la cosa cuando termine con la serie.

domingo, 9 de agosto de 2009

Elegir qué leer

La semana antes del encierro inglés casi terminé de leer El misterio de la casa Aranda de Jerónimo Tristante. Me lo llevé a Camposol, como una pequeña licencia a conceder a mis neuronas, y allí me lo terminé.

Esta tarde he empezado La mujer de verde, pero a la vista de que Wunderk está con Eclipse, me he puesto manos al vampiro y he dejado para más tarde la otra novela. Ya veremos qué tal, aunque una de mis alumnas del año pasado me dijo que era la peor. Supongo que Stephenie Meyer estira ya demasiado la historia, pero siempre da gusto tropezarse con Edward Cullen por ahí, la verdad.

En cuanto al libro citado en primer lugar, a pesar de que había leído antes la segunda entrega dedicada al detective Víctor Ros en la que se decían ciertas cosas ocurridas en esta primera aventura, me ha gustado. Engancha el misterio, aunque me parece más redonda El caso de la viuda negra en cuanto al argumento. La tercera, que supongo que saldrá, me la leeré seguro. Bien por nuestro paisano Jerónimo Tristante. Ya saben, me voy a Lecturas Reunidas a poner la entrada correspondiente.

En "España" otra vez

Ya hemos vuelto del Guantánamo inglés. Ha sido una buena experiencia y, por otro lado, bastante extraña. Lo de Camposol es un disparate: parecía la Iniciativa Dharma y nosotros los Otros. Imagínense todo un pueblo en pleno Campo de Cartagena en el que sólo se habla inglés y viven ingleses. Los extranjeros éramos allí los españoles. Como digo, un disparate. Fíjense que hasta me compré un imán para el frigo con la bandera de España y el típico toro de Osborne para recordar que estaba en mi país...

En cuanto al curso, ha sido muy relajado y eso se agradece. Las clases más teóricas eran sólo por las mañanas y después teníamos distintas actividades. Fuimos a una clase de golf y el profesor me dijo, supongo que para animarme, que tenía potencial. Qué cosas. Lo mismo es el único deporte que puedo hacer. Las profesoras han sido muy amables y la madre de una de ellas, que era la que cocinaba, nos ha cebado a base de bien. Lo digo con todo el cariño, porque es peor pasar hambre en un sitio que no conoces. Allí se comía a todas horas y todo riquísimo. Ahora puedo decir que la comida inglesa no está nada mal, sobre todo los postres. Eso sí, lo del fish and chips me lo imaginaba de otra manera. Me parece que he engordado tres o cuatro kilos, no les digo más.

Los compañeros han sido fantásticos. Todos menos uno éramos de Murcia y teníamos conocidos en común. En total éramos seis, un padre y su hijo, un maestro de Valladolid, un ingeniero, mahn y yo. El padre y el hijo son de Alquerías, así que conocían a gente que también eran conocidos de mahn. Pero lo mío ha sido peor: el ingeniero era de Nonduermas, fue al mismo colegio que yo, un año después, y ninguno se acordaba del otro, pero él conocía a toooooodos mis compañeros de clase. Fue muy gracioso. Y lo que nos hemos reído con el padre de Alquerías.

Ha sido positivo. Cuando pensaba en contar todas estas cosas a mi familia o escribirlas en el blog ¡lo hacía en inglés! Ese es el objetivo de este tipo de cursos. Ahora, la vuelta a la realidad.

domingo, 2 de agosto de 2009

Aim goin to lern inglish

Me voy al Guantánamo inglés, es decir, a un curso de inmersión lingüística. No estaré lejos, en Mazarrón, y con mahn. Bueno, si no doy señales de vida hasta el domingo que viene, será que estamos aislados. See you!

Bien por la Primera


Hoy me ha sorprendido la Primera de Televisión Española poniendo en prime time un clasicazo del cine de catástrofes: El coloso en llamas. En una época en la que se prefiere echar el último bodrio que ha pasado por la pantalla grande o un telefilme infecto que, a la sombra de películas recientes de gran éxito, copietean a aquéllas y pululan por nuestras televisiones, la Primera ha optado por volver a las noches de sábado cinéfilas. Y fíjense que me he puesto nostálgica, porque he recordado Sábado Cine. Tendría yo unos doce o trece años y mis hermanas ya estaban en la edad del pavo, lo que significaba que salían los sábados a la discoteca más en boga por aquellos tiempos en Alcantarilla, la Súper Chuy's, siempre que no les pidieran el carnet, claro. Pues bien: esas noches yo me quedaba en casa esperando la película que ponían después de Informe Semanal. Siempre me preguntaba cómo mis hermanas preferían salir por ahí a quedarse a ver una buena peli. Ojo, que mis hermanas también son unas cinéfilas, lo que pasa es que la adolescencia es así. Gracias a estas sesiones de fin de semana vi muchas producciones del Hollywood clásico y del no tan clásico. En general, era una televisión en la que ciclos como los de Alfred Hitchcock, Mitchell Leisen, Dana Andrews o Gene Tierney no eran necesariamente relegados a las madrugadas, aunque a altas horas de la noche me levanté para seguir el ciclo de Lawrence Olivier o ver películas como Si yo fuera rey. Si sé algo de cine clásico es, en primer lugar, gracias a mis padres y, en segundo lugar, a la televisión que se hacía en mis años mozos. No quiero parecer la típica que se acuerda con nostalgia de los ochenta o los primeros noventa: sólo constato una realidad, porque ¿de qué va a conocer un crío ahora El coloso en llamas si no lo va ni a oler en las televisiones nacionales?

viernes, 31 de julio de 2009

Fin del rollo (a Dios gracias)

Por fin he terminado la tercera parte de Millennium. He salido hartita de la Lisbeth Salander y toda su ralea, de nombres impronunciables, de sándwiches de queso y pepinillos, de cafés, de Ikea, de agua Ramlösa, del aeropuerto de Arlanda, etc, etc.

Como bien apuntaba Wunderk, mucho rollo, mucha palabrería. Cargante. La petarda de la Salander es capaz de escribir su autobiografía en poco más de treinta páginas. Pues ya podría habernos hecho el Larsson un favor y haber acortado un poco la cosa también.

Bueno, voy a seguir despotricando en Lecturas Reunidas. Al menos no me va a pasar como a mahn y me va a escribir el autor para contestar a mi hiel.