domingo, 30 de mayo de 2010

Música representativa

No soy muy de películas del oeste; de hecho, las que me suelen gustar son las menos típicas, como Caravana de mujeres. Y una que me resulta entrañable es ésta de la que hoy les traigo el tema principal de su banda sonora. Impagable.

Revival ochentero


Anoche fui con mis hermanas al cine a ver Jacuzzi al pasado. Sabíamos a lo que íbamos, a ver un bodriete, pero nos pilló el cuerpo con ganas de reírnos y me lo pasé bien. Lo mejor fue a la salida, cuando ya estábamos en el coche, al imaginarnos que nos ocurriera como a los de la película y tuviéramos que ponernos los roponcios de los ochenta, qué horror. A partir de ahí, mis hermanas empezaron a comentar los modelitos que llevaban en aquella época y ya nos partíamos. El estribillo era "e iba yo tan moderna y tan chula" o "y ligaba con esas pintas". Cualquier tiempo pasado no fue mejor, al menos en cuestiones de moda.

jueves, 27 de mayo de 2010

Al final han sido cosas nazis (post dedicado a Joseph Cartaphilus)

Hay una escena en la película El hundimiento a la que se le está sacando mucho partido. Hitler está cabreadísimo en ella y hay gente que le ha puesto subtítulos en los que ese cabreo es fruto de su suspenso en Selectividad o bien porque es un inspector de educación y se pone como una furia cuando se entera de que los profesores no han puesto competencias en la programación. El caso es que no podía faltar esta escena mezclada con Lost. Ahí va. Cuidadín, que contiene spoilers.


miércoles, 26 de mayo de 2010

Las casualidades de la vida

En Lost, la casualidad está muy presente. La gente que monta en el vuelo 815 de las aerolíneas Oceanic tenía que estar ahí...

En diciembre llegué, por casualidad (cómo no) a un foro llamado Historias de Época, y así lo conté aquí. Desde ese momento he estado enganchada a él, he conocido a gente estupenda y he descubierto series y películas que no conocía. A partir de los musicales Jane Eyre y A tale of two cities, comencé a intercambiar privados y emails con una de las foreras. Este fin de semana, debido a que el foro estuvo cerrado por problemas de mantenimiento, la ida y venida de emails ha sido vertiginosa y muy divertida. Hasta aquí todo normal, y seguro que estarán preguntándose a qué cuento viene esto y la frase de inicio aludiendo a Lost. Pues les explico: en uno de los correos de hoy, le he dicho a esta persona que me llamara por mi nombre, pero ella prefería seguir llamándome Athena. Le he comentado que tenía un blog en el que la foto de perfil es un busto de Atenea de perfil, claro... y resulta que ella ya había estado por aquí. Recordaba el diseño del blog, la foto del busto, el post sobre mac... Me ha dicho que iba a añadirme a favoritos, pero se le pasó y ya no volvió a dar con mi blog, hasta hoy.

¿Me tiene que gustar o no me tiene que gustar Lost?

lunes, 24 de mayo de 2010

Reacciones a la gran final

A mahn y Antonio Rentero los pueden leer en sus blogs. Joseph Cartaphilus, compañero de fatigas institutiles y emociones lostianas, apunta lo siguiente (le agradezco su permiso para exponer en mi blog sus pensamientos):

No sé si la gente estará muy mosqueada. Seguramente los que se quedaron con los osos blancos, las estatuas y los manantiales dorados estarán decepcionados. Yo me quedo con Sawyer y Juliet jugando a las casitas, con Charlie y Hugo rodando cuesta abajo con la camioneta Dharma, con los reencuentros de los coreanos, con los ojos de Ben, con Locke comiéndose una naranja a la orilla y con Kate tirándose al otro en la jaula. Y, sobre todo, con que vivir juntos implica también morir juntos.

También me quedaría con los desvanecimientos de Desmond a caballo entre dos épocas, la palma de la mano de Charlie contra el cristal, la cuna de Aaron en el campamento abandonado con el anillo de Charlie, Sayid y los Kwuon en misión de rescate cuando el alegre trío estaba en la Isla Hidra, Charlotte acordándose del pirado de Faraday cuando era una cría... Está claro que es una serie, sobre todo, de personajes y de relaciones personales, y a su servicio está puesta la trama.
Las estaciones Dharma, los viajes en el tiempo, el electromagnetismo, Jacob y su hermano, y hasta la propia isla, son MacGuffins, simples resortes que hacen que la trama avance dándole una aparente importancia sin que la tengan. Los elementos centrales han sido las relaciones humanas: pecado, traición, culpa, redención, amistad, lealtad, amor, soledad, separación y reencuentro. Lo demás (elementos propios de la literatura fantástica, de ciencia ficción y de aventura) son los resortes y la tramoya.
Las series de personaje (House, Dexter, El Mentalista...) son bastante abundantes y exitosas, pero se basan en un solo personaje que permanece igual del primer al último capítulo. Esta es una serie de personajes que evolucionan y se sienten palpitar. Evidentemente Jack, Sawyer, Kate, John, Hugo y Ben han sido las figuras centrales y con mayor profundidad, pero los demás no han formado una mera masa coral, sino que también han tenido su intríngulis, nos caigan bien o mal (Juliet, Charlie, Claire, los coreanos, Sayid). Desmond se queda fuera ya que es el deus ex machina, el personaje más extraño y difícil de entender.
Desde luego, será difícil que, en el nivel del dramatis personae, alguna serie llegue a la altura de Perdidos.


Lost at the end

Efectivamente, tal y como vaticiné hace un mes, hemos llorado con el final. Emotivo. Me traen al fresco los posibles cabos sueltos. Como no me he dedicado a montarme teorías, sólo a dejarme llevar, pues me he quedado muy a gusto, y no como con Expediente X. Que sí, que me lo he pasado estupendamente durante seis temporadas y me he emocionado. No creo que vuelva a ver otra serie como ésta. Amén.

sábado, 22 de mayo de 2010

Destiny calls

En la madrugada del domingo al lunes, termina Lost. No creo que la pueda ver en directo, porque me voy a trabajar a las siete de la mañana, pero en estos momentos estoy enferma. De verdad, no es broma. Desde ayer estoy fatal de la garganta, pero la cosa no es una simple afonía derivada de dar clase, sino que en estos momentos tengo fiebre y subiendo... ojalá me hubiera pasado mañana, aunque seguro que nadie se creía que no iba a clase por estar malita. La isla me llama...