jueves, 8 de enero de 2009

La primera en la frente

Nada más empezar a la vuelta de vacaciones, ya tenemos otra perla para la Antología del disparate, sección Cosas del trabajo. Les digo a los alumnos a los que les ha quedado la primera evaluación que, para la recuperación, entra el mapa de España que ya vimos. La pregunta del alumno ha sido: Pero, ¿es el mapa de poner letras o de poner cosas? Como yo ya sé de lo que va el asunto, he deducido que se refería a si era el político (letras) o el físico (cosas). A buen entendedor..., ¡pero me preocupa entenderlos!

martes, 6 de enero de 2009

Los Reyes

Llegaron Sus Majestades y me trajeron...

Norte y Sur, de Elizabeth Gaskell (no confudir con la novela de John Jakes, una trilogía en la que se basó la serie tan popular).

La Historia de España a través del arte, de García de Cortázar.

Un paraguas de Pertegaz (como también tiene "autor", pues lo pongo).

Unas botas (anónimas).

Con los regalos de mahn, mi gozo en un pozo. Con esto de perder kilos a mansalva, lo que le han dejado los Reyes le está grande. Ellos hacen su trabajo y ya se desentienden. Ahora me toca a mí ir a por otra talla, si es que quedan...

Espero que a ustedes le hayan puesto todo lo que pidieron ;)

sábado, 3 de enero de 2009

Atrofia

Siempre he tenido una relación amor-odio con la práctica del deporte. Cuando estaba en el colegio, las clases de gimnasia (o educación física) consistían en jugar al balonmano y en hacer cosas como el pino o el puente. Del balonmano tengo malos recuerdos: nadie me explicó las reglas y jugaban unas repetidoras bastante bestias para tirar lo que, unido a mi escasa estatura en aquellos años (pegué el estirón a los 15), me hacían temer estas clases. En cuanto a la gimnasia en sí, el salto de altura o "cosas de chicas" (ellos se dedicaban al fútbol y pare usted de contar) tales como el citado puente eran horribles para mí. El pino sí aprendí a hacerlo, pero el puente siempre me fue imposible. Hasta que no llegué al instituto no descubrí que era un problema de mi columna lo que me ha dotado de escasa, si no nula, flexibilidad, menos con la pierna izquierda. Al menos he heredado la capacidad de mi abuelo paterno de ponerme en cuclillas con los pies bien plantados en el suelo, algo que no todo el mundo puede hacer.

Llegada al instituto, la gran prueba de fuego era la resistencia. Tengo menos fondo que un charco y a la mínima estoy echando las tripas por la boca. Lo que más me gustaba eran las abdominales, la velocidad y la prueba de fuerza. Los deportes me han ido siempre fatal, hasta el punto de que suspendí la educación física en 2º de BUP por el baloncesto y el voleibol. Luego llegué a septiembre y me pusieron a pasar vallas... pero aprobé.

Nunca me he considerado especialmente patosa, si bien no se unen en mí dos aspectos que son básicos para la práctica del deporte: resistencia y flexibilidad. Y ya ven que ni una ni otra. Pero hay dos deportes que sí me han gustado: la natación y la esgrima. La primera porque no te pesa el cuerpo y no notas que sudas; la segunda porque al menos no te exige una puesta a punto demasiado fuerte (si no vas demasiado en serio, claro). ¿Y por qué ahora mismo no me dedico a hacer ningún tipo de actividad física? Porque soy una manta, posiblemente. Hace dos años me apunté a aprender a patinar y lo dejé porque las inclemencias del tiempo siempre venían a coincidir con el día que iba. La esgrima ya me desanimó el año pasado porque no avanzaba. Y es que la competición me mata. Dice mahn que nos vamos a reenganchar a la práctica de este noble arte... a ver si es verdad. Me estoy dando cuenta de que cada vez estoy peor físicamente y esta tarde ya ha sido la puntilla. En el descanso del partido del Murcia han puesto noticias de deportes y ha salido una escuela de gimnasia rítmica de Santomera. Hablando con mahn le he comentado que yo aprendí sola a hacer el pino y, cuando me he puesto a hacerlo me ha salido, pero el brazo derecho y la pierna del mismo lado se me han quedado condolidos. Y sólo por hacer el pino sin carrerilla, apoyada en la pared. Horrible.

Ya ven que es un clásico empezar el año nuevo diciendo lo de "voy a hacer más deporte". Veremos a ver en qué queda tal propósito.

viernes, 2 de enero de 2009

Las grietas del infierno

Entre ayer y hoy he leído Las grietas del infierno de Rubén Castillo (autor murciano de nuevo). Lo que cuenta es viejo: el profesor joven, la alumna atractiva y el enredo lolitesco. La manera de hacerlo no tanto: una serie de personajes son los que nos dan su visión de la historia de un supuesto (¿o es cierto?) acoso sexual de un profesor a una alumna. A través de testimonios de compañeros, cartas y entrevistas con el inspector de Educación se nos va contando la trama, aunque siempre desde el punto de vista del que habla. El lector es que el que tiene que deducir qué hubo en realidad.

jueves, 1 de enero de 2009

Mira si yo te querré


Tras Drácula, propuesta para el gabinete de lectura de Lecturas Reunidas, acabo de terminar Mira si yo te querré de Luis Leante, premio Alfaguara de Novela 2007 y Premio Mandarache de Jóvenes Lectores de Cartagena 2008. Ya comenté en otro post que me había llamado la atención este libro después de oír a su autor hablar de él. Leante plantea la historia de una manera no lineal, sino salpicando la lectura de momentos en presente y otros en pasado que se van mezclando hasta que, poco a poco, vamos construyendo la historia. Recuerdo que durante la visita de Leante al instituto, se hablaba mucho del final: que si era para hacer una segunda parte, que si algunos se habían quedado con boca abierta porque no se lo esperaban... Yo me he sentido un poco rara. Sabía de antemano que la historia no iba a desembocar en un final feliz, pero para mí hay algo en ella que creo que no encaja si yo no he leído mal la novela. Lo mismo ha sido una interpretación errónea por mi parte. De todas formas, es recomendable. Además, el autor es de la tierra (Caravaca de la Cruz) y eso se nota cuando, en un momento del pasado, sale una verbena en la que el grupo que toca es... ¡Rusadir! Este grupo tocaba en fiestas de mi pueblo el día más grande, porque eran buenos de verdad.

Conclusión: que merece la pena leer esta novela. Gracias a ella podemos conocer la vida en los campos de refugiados saharauis, sus costumbres y sus formas de vida, así como de lo que supuso el fin de la presencia española en el Sáhara. Al menos no es una novela de la guerra civil o la posguerra, cosa que se agradece.

Decisión

He decidido no participar en el concurso de traslados. Si estuviera, por ejemplo, en La Paca o Águilas, lo hubiera hecho con los ojos cerrados y esperanzada en que me dieran algo menos lejano, porque decir "más cercano" es una utopía. Pero estoy a 35 minutos de mi casa, que es lo que tarda mucha gente en ir de Alcantarilla a Murcia. Vale, sí, tengo que ir a Los Dolores de Cartagena, pero el trayecto es cómodo. Por otra parte, ya tengo un "lugar" en el Departamento, cosa bastante importante a la hora de elegir niveles y de que te den grupos. Vamos, que el que no se consuela es porque no quiere. Tampoco tengo apenas méritos, sólo dos años de destino definitivo. No tengo otra carrera, ni título de Doctor, ni tampoco he sido Jefe de Departamento o cargo directivo alguno. Y lo más importante: mañana se acaba el plazo y rellenar la solicitud es un follón de padre y muy señor mío. Otro año será.

Primer post del nuevo año

Ahora sí: feliz 2009 :)