viernes, 11 de diciembre de 2009

Bodas de madera



Pues sí. Yo pensaba que lo de las "bodas de..." se celebraban de cinco en cinco años, así que creí que hoy cumpliría mis bodas de papel. Pero resulta que no: las de papel son el primer año de casados. Cuando se ha cumplido un lustro son de madera. No faltan razones en mi caso. Si la madera sirve para fabricar papel (del que hay muuuuuuuuuucho en mi casa), también con ella se hacen estanterías, las que hemos tenido que ir comprando (y montando) para colocar todo ese papel que, en forma de libros de todo tipo, ha ido poblando mi hogar.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Hacer realidad los sueños



Ayer vino Nictea a visitarnos al instituto. Está estupenda y le vi como un halo especial. Creo que es la viva imagen de la felicidad y de sentirse realizado. Ama lo que está estudiando, cosa que se nota en la luz que tiene su rostro. Me alegro por usted, Nictea, y le deseo lo mejor.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Desperate romantics




Acabo de ver el sexto y último capítulo de una serie titulada Desperate romantics, nombre un poco equívoco para mi gusto, pero así se llama el libro en el que se basa. Trata del momento de mayor éxito de la Hermandad Prerrafaelista, centrándose en John Everett Millais, Dante Gabriel Rossetti y William Holman Hunt (en la imagen, de izquierda a derecha). El cuarto en discordia es un personaje ficticio, Fred Walters, un periodista narrador y testigo de las historias que les ocurren a estos artistas. Así, Walters es el encargado de encontrarles una musa, que no será otra que Elizabeth Siddal, la joven dependienta de una sombrerería que se convertirá en la modelo que posó para la Ofelia de Millais y que casi le cuesta la vida.


Aunque su primera experiencia fue con Hunt, posando como Silvia en el lienzo Valentín salva a Silvia de Proteo:

Pero, sin duda, será Rossetti el hombre de su vida: de él se enamoró, con él vivió gracias y desgracias y por él murió tras ingerir una sobredosis de láudano, droga a la que estaba totalmente enganchada. Rossetti se nos presenta en la serie como una persona muy carismática, auténtico líder de la Hermandad, mujeriego, caprichoso, egocéntrico, irresistiblemente atractivo... Elizabeth se casa con él, pero su relación se basa en el amor-odio.


Mientras tanto, William Holman Hunt tiene sus escarceos con una prostituta que posa para él en El despertar de la conciencia y El pastor distraído.



Viaja a Palestina para encontrar la inspiración que lo aparte de los deseos carnales y fruto de la experiencia fue El chivo expiatorio.


La historia más simpática y feliz es la de Millais. El más joven y dotado de los prerrafaelistas tuvo el apoyo incondicional de Ruskin, el cual invitó al artista a tomar a su esposa como modelo. Millais tenía sus reticencias, pero finalmente aceptó y la retrató como la mujer del cuadro La orden de liberación, en el que una joven esposa ha logrado la libertad de su marido, un escocés rebelde, a costa de sacrificar posiblemente más de lo que podía o debía.

Pero detrás de la inocente propuesta de que Effie Ruskin posara para Millais había algo más. En cinco años de matrimonio, Ruskin no había consumado el matrimonio y pretendía divorciarse de su esposa acusándola de adulterio. Es por esta razón por la que fomentó la amistad entre el joven Millais y Effie. En la serie, los jóvenes amantes están a punto de tener relaciones íntimas (por consejo de Rossetti) cuando la prostituta y modelo de Hunt les hace ver lo que puede acarrear esto. Finalmente, Effie Ruskin logra el divorcio alegando la no consumación del matrimonio, demostrando su virginidad y uniéndose felizmente a Millais, con quien tuvo ocho hijos. De hecho, en la serie Millais es el artista que más éxito tiene en todos los aspectos, aunque se vaya alejando de sus primeros años como joven rebelde perteneciente a la Hermandad.

Además de los protagonistas, aparecerán el citado Ruskin, las distintas modelos (y amantes) que posaron para Rossetti, Edward Burne-Jones y William Morris, así como la prometida de éste, que también se verá arrastrada por el genio de Rossetti, aunque el final queda abierto tras la muerte de Elizabeth Siddal.

La serie es posiblemente bastante libre a la hora de reflejar cómo vivieron los prerrafaelistas, aunque la "culpa" será de la novela que ha servido de referente, pero no creo que la realidad de sus excesos fuera muy diferente a lo que aquí se ve.

Agradecimiento público a un taxista anónimo

El pasado viernes, día de mi cumpleaños, tomé un taxi para ir a la estación de autobuses con el fin de recibir a mahn, que venía de Madrid. Una vez que mahn llegó, tomamos otro para volver a nuestra casa y aquí me di cuenta de que había perdido el monedero. Lo primero que pensé fue en que se me había caído en el taxi anterior, así que llamé a la emisora pero no hubo suerte. Me dijeron que volviera a llamar al día siguiente por la mañana, pero el resultado fue idéntico. También me sugirieron que volviera a telefonear por la tarde, puesto que era probable que los taxistas que habían trabajado el viernes por la tarde también lo hicieran a esa misma hora los sábados. Lo mismo: nada.

Hoy, aprovechando que estaba en Murcia porque bautizaban a mi sobrino, me he acercado a la Comisaría a poner una denuncia. Realmente no llevaba un dineral ni tampoco nada de mucho valor, pero había unas llaves y unas fotos que no quería perder, de forma que el dinero era lo que menos me importaba.

He llegado a mi casa y, estando aquí, recibo una llamada al fijo desde un número privado. A punto he estado de no cogerlo, pero lo he hecho. Me preguntan si soy fulanita de tal y si se me ha perdido un monedero, así que he pensado que sería la policía, aunque yo les había dado mi número de móvil. Era el taxista, pero no el que me llevó, sino el dueño del taxi que, haciendo un registro en el coche, ha encontrado el monedero, que ha estado dos días allí, en un recoveco de la puerta, sin que nadie lo viera. El hombre, un poco avergonzado, me ha dicho que lo ha registrado por si lograba encontrar alguna pista sobre el dueño y ha dado con un resguardo del servicio a domicilio del Mercadona en donde venía mi nombre, número de teléfono y dirección, y se ha venido para mi casa. Me he quedado tan alucinada que no sabía qué decir, de forma que me he ofrecido a pagarle la carrera, a lo que él se ha negado. Como estaba tan sorprendida, no he caído en preguntarle el nombre para poner algún tipo de agradecimiento en la central.

No creo que lea mi blog pero, desde aquí, muchas gracias por la amabilidad y el detalle de venir a mi propia puerta a traerme mi monedero.

viernes, 4 de diciembre de 2009

XXXV


Muchas gracias a todos los que me han felicitado, de verdad. Es agradable que la gente recuerde que ya tienes un año más y te mande sus mejores deseos.

Escrita mi edad en números romanos queda muy formal, pero es que me encanta. Es como muy "redonda". En fin, que otro año más, gracias a Dios... Precisamente ahora tengo la mitad de años que mi madre, que a mi edad tenía ya tres niñas. Cómo cambian los tiempos.

Acompaño esta entrada con una imagen de Santa Bárbara, patrona de mineros y artilleros, porque hoy se celebra este santo. A punto estuvieron de llamarme así y, además, en mi casa siempre se recuerda que yo fui la que nació "el día de Santa Bárbara".

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Nueva aportación a la Murcianía

Hoy he comentado en clase que hay palabras que resultan raras cuando las vemos escritas. Los alumnos me han pedido un ejemplo y allá que voy yo y suelto: "Elos". Se han quedado con cara de pasmados, como pensando qué narices es eso. Y, efectivamente, es un término extraño... ni siquiera está en el diccionario de la RAE. A ver quién me dice qué es... creo que es fácil, vamos.

martes, 1 de diciembre de 2009

Spanish terror


Hoy hay que despedir a otro actor, un tanto peculiar, de nuestro cine: Jacinto Molina, más conocido como Paul Naschy. No soy una experta en ese subgénero del cine español que podríamos denominar "terror erótico", pero sí que recuerdo esas películas que emitían en la tele de mi infancia, sobre todo Ceremonia sangrienta y La Noche de Walpurgis, esta última protagonizada por Naschy. Desde aquí paso el testigo a Ramón Monedero, conocedor excepcional de este tipo de cine.