martes, 18 de enero de 2011

Echarle (literalmente) huevos al asunto

Como alguno de los lectores de este humilde blog ya sabe, soy profesora. Pero no por ello dejo de aprender cada día algo nuevo. En estos días pasados, he aprendido que la palabra "violencia" tiene distinto significado en función del contexto. Y me explico con dos bonitos ejemplos.

Se habla mucho de la "violencia en las aulas". Esto no quiere decir que a los profesores se nos pegue en un sentido estricto, que también, aunque es lo último, sino que el alumnado no nos respeta, nos insulta y nos graba con sus móviles para luego colgar esos vídeos en internet con la idea de divertir a los compis y seguir humillándonos. Esto, a mi juicio, es violencia contra un colectivo como el profesorado.

Ahora bien: he leído negro sobre blanco y firmado por un señor con nombres y apellidos que insultar y tirar huevos durante una manifestación no es violencia porque es una práctica normal en este tipo de actos. Además, tirar huevos es una metáfora de la fragilidad del manifestante frente a la fuerza de los poderosos. Todo muy bonito y muy poético. No sé ustedes, pero a mí no me sale hacer cosas así, por muy cabreada que esté. Lo que más me preocupa es que, siendo profesora, no sólo explico Historia o Geografía, sino que educo en valores, estoy todos los días diciéndole a los críos que insultar o agredir al compañero te quita toda la razón en cualquier discusión, que podemos llegar a un acuerdo sin cargar las tintas y sin despreciar al contrario. Me daría vergüenza que después me vieran en una foto, con la boca desencajada pegando gritos y lanzando airadamente huevos contra la fachada de una casa o, lo que sería peor, contra la cara de una persona.

9 comentarios:

loquemeahorro dijo...

Es que si lo hace todo el mundo está bien hecho ¿No lo sabías?

Yo lo he oído muchas veces, bueno, lo oía cuando todavía hablaba con el personal de estas cosas.

Resulta que si te quedas con algo que no es tuyo (por ejemplo), deja de ser ilegal, si lo hace todo el mundo.

También una persona me dijo que a los perros darles azúcar no es malo, porque lo hacía todo el mundo.

No es una cuestión de ética, pero el razonamiento es el mismo: Si todo el mundo bebiera lejía, dejaría de ser tóxica ¿no?

Juan C. dijo...

Pero entonces la violencia es un arma más, igual que las palabras. Que uno prefiera pegar a otro antes que inslutarle educadamente dice de él que es menos civilizado, desde luego, pero no que sea peor persona.
La violencia es absolutamente necesaria, y aun diría justa. Pienso yo.

Nictea dijo...

Se desprende la sabiduría divina de sus palabras, no podía ser de otra manera. Estoy en todo de acuerdo con usted, Athena, no podía estarlo más. Un saludo.

Summer dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Summer dijo...

Sin querer me he suprimido a mi misma. Sólo quería añadir que me sigue sorprendiendo (llámame infeliz) que las palabras degeneren en violencia y se siga justificando.
Hola diosa!!!

ESTHER G. dijo...

Cuanta razón tienes!! Que pasaría si en vez de ser el alumno el que graba al profesor, fuera el profesor el que graba al alumno y cuelga el video en Internet? Que pasaría si los profesores se dedicaran a insultar a sus alumnos??

La gente mira las cosas con el cristal que les parece oportuno.

Me gustaría que aquellos que han tirado huevos y que les resulta tan normal se levantaran una mañana, abrieran la puerta de su casa y se la encontraran llena huevos esclafados. Y entonces yo les preguntaría si han conseguido (los que lo han hecho)algo con eso.

Quizá sí. Enseñarle al que lo hace continuamente (o en manifestaciones porque es "normal") que no se consigue nada.

Por cierto, me encanta seguir tu blog.

Antonio Rentero dijo...

Querida Athena, creo que sé a quién te refieres con el comentario de los huevos de marras... y debo decir que desde que lo leí me tiene auténticamente conmocionado, no por la justificación, sino por ser palabras de una persona que en principio tiene formación, educación, criterio... en una palabra, se le supone civilizado.

Entre lanzar huevos y piedras hay poca diferencia, el gesto es el mismo, la intención tb.

Y es evidentemente un caso claro de peligrosa visión desde un solo lado del cristal, porque estoy absolutamente convencido de que si una mañana se encontrase al salir de casa no ya la fachada llena de huevos esclafados en plan decorativo (se podría argumentar que es un "ready made") sino una inocente cajica de media docena de huevos, cerrada, intactos los nasciturus de pollo, le faltaría tiempo para denunciarlo ante la Policía como amenazas provenientes de algún intolerante y opresor fascista violento.

Hay que joderse...

Athena dijo...

Gracias por los comentarios (y los piropos). Veo que Summer a vuelto a la blogosfera :) Y bienvenida, Esther G. Voy a visitar su blog, que me han dicho por ahí que tiene uno.

Querido Antonio: además de quien tú piensas, lo he tenido que oír de boca de una persona que también tiene estudios y todo lo que usted dice. Además, añadía que lo que habían hecho con nosotros (los funcionarios) era violencia. Quizá soy una anticuada, pero a mí no me han enseñado a responder a la violencia con más violencia. Debe ser que mis padres eran unos carcas retrógrados y tal. Qué tristeza.

Cehache dijo...

Sigo sin salir de mi asombro.

Me parece increible que puedan pertenecer a la misma especie quellos que tienen la sensibilidad más absoluta para componer melodías y música conmovedoras,
capacidad de investigación para curar enfermedades o de sacrificarse a sí mismos de ser necesario con los que son capaces de cometer semejantes barbaries en pleno siglo XXI cuando más civilizados se supone deberíamos de ser echando solo una hojeada a nuestro pasado en la historia.

A veces no me gusta el mundo en el que vivo.