lunes, 13 de abril de 2009

Crepúsculo



Mañana, si a mi alumna no se le olvida, tendré en mis manos La joven de Esparta. Como ya terminé El secreto de Sofonisba y no podía esperar hasta el martes, allá que me lancé a leer uno de los fenómenos de este año: Crepúsculo. Sí, vale, tengo el doble de la edad de los protagonistas, pero sentía curiosidad por una novela que lleva a mis alumnas de 2º de E.S.O. locas. Y las lleva locas con una historia predecible de amor imposible. Me hubiera gustado tener unos veinte años menos al leerla. Y, teniendo los que tengo, no voy a negar que el protagonista es atractivo, que una tampoco es de piedra. Pero es un libro destinado a un público adolescente, cosa que se nota.

Fíjense que nunca se me ha ocurrido (ni creo que se me ocurra, aunque no se puede decir "de este agua no beberé") leer la saga Harry Potter, porque ya no me veo leyendo historias fantásticas de magos y hechizos. Sin embargo, sí he caído en Crepúsculo que, siendo una novela sin mucha originalidad, trae a las nuevas generaciones el mito del vampiro estupendo y el amor sin barreras, nada nuevo pero que ha sido acogido con mucha gana por las adolescentes de hoy.

No sé si leeré toda la saga. Lo mismo la voy retomando a ver en qué queda la cosa.

Curiosidad: el actor que encarna a Edward Cullen también ha salido en las películas de Harry Potter. ¿Casualidades de la vida?

En Lecturas reunidas haré el comentario de rigor.

3 comentarios:

Kal-El dijo...

Pues yo fuí a ver la película -no había mucho entre lo que elegir- y la sala estaba llena de adolescentes entusiasmados con el espectáculo. Sentí una envidia sana porque recordé lo que era esperar y disfrutar del estreno de una película con tanto entusiasmo. Al final hubo hasta aplausos. No he leído el libro y tampoco tengo intención de hacerlo dado el escaso tiempo del que dispongo, pero seguramente me hubiera gustado esta saga si me hubiera pillado en la adolescencia, pero ese tiempo ya pasó.

Athena dijo...

Pues seguro que le hubiera gustado. Y a mí también. Ahora estamos más en la edad de Austen o Brontë, je, je.

Wunderk dijo...

Yo creo que por esa envidia sana es por la que tenía muchas ganas desde hace tiempo de leer la saga y entender mejor a mi prima de trece y a la de veintipocos.

Y Kal-El, no se crea, que aunque tenga poco tiempo es de esos libros que se leen fácil y rápido.